Los organismos públicos son -entendiendo sus diferencias y guardando las
proporciones- los mayores productores de datos. Estos datos son reconocidos como elementos
fundamentales para alimentar la cadena de valor para generar ISP (Información
del Sector Público- ISP) y eventualmente conocimiento aplicado. Desde la mirada de la nueva economía en la
sociedad de la información y conocimiento, este insumo resulta muy valioso para
minimizar la incertidumbre y fomentar la toma de decisiones.
Este activo de información es presentado y reconocido habitualmente como
“bien de uso público” orientado a la toma de decisiones. Es un formato generalmente liberado de tasas,
puede ser utilizado y cualquier ciudadano pueda dar uso racional de acuerdo a
intereses particulares y que no necesariamente están vinculados con la gestión
pública.
Si bien es cierto resulta atractivo, este bien está sub explotado. El ciudadano contemporáneo no tiene hábito
arraigado que motive usar este tipo de recursos para resolver asuntos de su
interés. Esto puede ser motivado por
variadas razones, por la falta de conocimiento de cómo acceder a la
información, la ausencia de mecanismos más transparentes para acceder a dicha
información, la barrera puede ser tecnológica o simplemente la ignorancia
respecto de la disponibilidad de la información.
Esta brecha presenta una oportunidad interesante para resolver asuntos de
valor respecto de la ISP. No olvidemos
que es justamente la ISP generada, desarrollada y divulgada por la arquitectura
pública la materia prima esencial de los productos y servicios que apoyan la
toma de decisiones en todos los ámbitos de la sociedad de la información y
conocimiento.
En general la materia prima es generada con bajos niveles de refinamiento,
en bruto, para ser utilizada en forma básica, artesanal y debe ser procesada
con mecanismos sofisticados para obtener resultados más exigentes. Exactamente
lo mismo sucede con la ISP que es generada para resolver asuntos vinculados
para la arquitectura pública y no posee diseños sofisticados que puedan ser
consumidos directamente por otros interesados.
En este contexto el entorno público está rodeado por un nutrido y amplio
ecosistema de consumidores privados de la ISP, que en diferentes medidas, son
capaces de absorber la información, para luego procesarla con algún grado de
esfuerzo y finalmente lograr un producto que resuelva sus necesidades, a lo
menos parcialmente.
Otro elemento importante es que el sector público tiene años de
experiencia, conviviendo con esta información, madurando procesos a veces a
punta de dolor, acumulando conocimiento, por lo cual se encuentra intrínsecamente
familiarizado con el comportamiento de sus datos.
Y es justamente aquí donde encontramos el desafiante punto de inflexión, es
decir, como la experiencia del sector público permite motivar iniciativas que
puedan combinar estos datos con nuevos algorítmos generando nueva información de valor (Bigdata, Analytics, Business Intelligence, etc.), con nuevos
formatos y estimular la generación de conocimiento aplicado.
Este proceso editorial de innovación y
creatividad es muy posible, sin embargo exige de liderazgos robustos y decididos, acompañados de una
institucionalidad pública difereciadora, moderna, y competitiva, que permitan generar canales para liberar este tipo
de iniciativas con valor fomentando la explotación de la ISP con valor añadido
para fines especiales.






