El presente no existe, el pasado forma parte del futuro y el futuro es el resultado de aquello que queremos construir. Bajo esa premisa todo lo que realicemos, construyamos o destruyamos será el resultado de lo que viviremos; sin embargo el llamado interno de cada uno nos pondrá en distintas posiciones, a veces en la misma dirección y otras tantas en contra, pese a ello es nuestra preparación política y valórica la que nos hará discutir los temas, de manera que nuestras discusiones se centren en los temas que necesitamos debatir y no en acontecimientos que ni siquiera se merecen la pena de hablar. Es una oportunidad única de construir el mundo que queremos, en base a la discusión informada, crítica y propositiva; con los matices que cada uno quiera aportar, desde su vivencia, experiencia y formación.
Estar en política no es sólo “realizar cosas”, actividades que muchas veces los mismo integrantes no comprenden, no es estar en posiciones críticas sin tener la actitud propositiva, y por sobretodo no es pensar con miradas cortas, sino que mirar el futuro con visiones de largo aliento en pro de generar el espacio adecuado, según nuestra subjetividad, para nuestros hijos, nietos y bisnietos. Más allá de proveer y crear el espacio asistencialista, es concretar las medidas en que el la sociedad se dignifique, promoviendo la superación y la perfectibilidad.
Es cierto que nadie es perfecto, que ninguno de nosotros posee la verdad absoluta, ni siquiera la verdad; lo ideal, lo verdadero es lo que se construye en base a los aportes pluralistas y participativos, en donde todos participen y aporten su visión, de manera informada y con la clara convicción de alcanzar el bien común.
Esto es realizar una visión de país, es crear política de élite, no es segregar, no es excluir... Todos valemos lo mismo, y nuestra opinión es tan respetable como la de quien no está de acuerdo. No es difícil crear un espacio de tales características, sólo es necesario un par de personas dispuestas y convencidas a escuchar, debatir, informarse y sobretodo gran espíritu de camaradería y fraternidad... y transmitir y encantar a los demás a que se integren a este ambicioso proyecto de bien común.
Estar en política no es sólo “realizar cosas”, actividades que muchas veces los mismo integrantes no comprenden, no es estar en posiciones críticas sin tener la actitud propositiva, y por sobretodo no es pensar con miradas cortas, sino que mirar el futuro con visiones de largo aliento en pro de generar el espacio adecuado, según nuestra subjetividad, para nuestros hijos, nietos y bisnietos. Más allá de proveer y crear el espacio asistencialista, es concretar las medidas en que el la sociedad se dignifique, promoviendo la superación y la perfectibilidad.
Es cierto que nadie es perfecto, que ninguno de nosotros posee la verdad absoluta, ni siquiera la verdad; lo ideal, lo verdadero es lo que se construye en base a los aportes pluralistas y participativos, en donde todos participen y aporten su visión, de manera informada y con la clara convicción de alcanzar el bien común.
Esto es realizar una visión de país, es crear política de élite, no es segregar, no es excluir... Todos valemos lo mismo, y nuestra opinión es tan respetable como la de quien no está de acuerdo. No es difícil crear un espacio de tales características, sólo es necesario un par de personas dispuestas y convencidas a escuchar, debatir, informarse y sobretodo gran espíritu de camaradería y fraternidad... y transmitir y encantar a los demás a que se integren a este ambicioso proyecto de bien común.


